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Criando y fabricando

Ocamora nació a principios de 2016 como nexo de nuestras respectivas experiencias, con la intención de crear una empresa en la que pudiéramos trabajar en lo que realmente nos gustaba, al aire libre y rodeados de naturaleza, y sobre todo, pudiendo compartir tiempo en familia.

Por entonces nuestros hijos eran muy pequeños y nos necesitábamos mucho 😉

Respeto y cariño hacia la naturaleza

Todos nuestros productos están elaborados con maderas procedentes de bosques sostenibles con certificación FSC y PEFC. Y como defendemos un juguete ecológico, hemos decidido adquirirlas lo más cerca posible, así que, la que no encontramos en España, la traemos de Europa.

Hay algo importante que tienes que tener en cuenta al comprar un juguete de madera, y es que sale directamente de un árbol, y los árboles tienen vetas y nudos, es lo natural y nos encanta, son especiales, perfectos, tal y como crecen en la Naturaleza, y además, si tienes la suerte de encontrar uno en tu juguete, ‘tendrás una pieza única!

Soy Laura y nací en Gran Canaria, en una época en la que aún no teníamos acceso a las pantallas y mis mejores recuerdos son siempre en familia, jugando en la playa, con el agua, la arena y las piedras.
Me especialicé en gestión de los recursos naturales y en administración de empresas. Y también soy mamá! ¿Cómo podía unir todo lo que me gustaba para poder estar con mis hijos y a la vez poder trabajar? La primera condición era hacerlo desde casa.

Desde que mis hijos empezaron a jugar, he intentado ofrecerles todas las posibilidades que estaban a mi alcance para que pudieran sentirse libres jugando, para que pudieran crear y recrear las situaciones que nacen en su infinita imaginación. Me enamoré del juego desestructurado, donde no hay que seguir ningún tipo de manual ni instrucciones, donde cada quien crea su propio mundo, su propia historia.

Hace años que vivimos en el campo y cualquier piedra o trozo de madera se suele convertir en el mejor juguete. ¿Cuántas veces tu hijo o hija te ha regalado una piedrita o una flor? ¿Qué criatura no ha pasado horas jugando con un palo en el campo? Si hay una clara tendencia a jugar con los elementos que encontramos en la naturaleza, ¿qué mejor que poder tener este tipo de material en casa?

Soy Gregorio y nací en Córdoba, una ciudad en la falda de sierra morena, rodeada de campiña y monte. Soy técnico en conservación del medio natural, y diría que mis mejores recuerdos tienen siempre alguna relación con el campo, especialmente aquellos largos paseos que daba con mi padre. Él fue mi maestro en el mundo de la carpintería. Desde niño pasaba horas observando cómo trabajaba la madera. El olor de los palos y la viruta impregna mi memoria desde que tengo uso de razón.

Soy un apasionado de la naturaleza y estudio cada día las propiedades y características de las distintas maderas, cómo crecen y en qué condiciones, cómo se trabajan y qué resultado da cada una.
Es curioso y a la vez un regalo, pero ahora soy yo el papá carpintero al que ellos miran con los ojos bien abiertos y redondos cuando estoy trabajando el taller.

Mi hijo mayor necesita construir para comprender el mundo y por eso fabricamos juegos de construcción. Mi segundo hijo necesita moverse continuamente, y de este movimiento surgió la idea de fabricar una tabla curva. Fue una sorpresa cuando nos dimos cuenta de lo que era capaz de crear en movimiento. Mi tercer hijo es feliz en las relaciones interpersonales , y por eso empezamos a fabricar pequeños animales y personajes que pudieran vivir mil aventuras en sus manos.
Adoro mi profesión, me permite trabajar en casa, al aire libre y estar con mi familia. Un poco de buena música y las horas pasan volando en nuestro pequeño taller a las afueras de Córdoba.

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